El término ya está aceptado por la Real Academia Española, que lo define así: Hooligan: Hincha británico de comportamiento violento y agresivo
En el año 2000 durante la decisión de la UEFA sobre la adjudicación de la Copa Mundial de Fútbol de 2006 la candidatura de Inglaterra se vio gravemente comprometida7 debido a unos altercados producidos en Charleroi y Bruselas8 por parte de hooligans ingleses. Finalmente en una ajustada final salió elegida Alemania sobre Sudáfrica (que obtendría finalmente la organización de la Copa Mundial de Fútbol de 2010). El punto fuerte de Alemania era su política "anti-hooligan" que tuvo una gran aceptación.9 En Reino Unido más de 3.000 personas se vieron obligadas a entregar sus pasaportes y no les fueron devueltos hasta el término del Mundial, para evitar altercados.10 11
Aunque el movimiento hooligan no se manifestó hasta la década de los ochenta en los Balcanes, lo cierto es que su aparición fue extremadamente virulenta. Los altercados entre hinchas croatas y serbios, en la antigua Yugoslavia, eran fiel reflejo del ambiente de crispación reinante. Tanto es así, que durante la separación de ambas partes, la UEFA decidió prohibir que los partidos del campeonato europeo se jugasen en estadios yugoslavos hasta el fin del conflicto.12 13 14
En Italia este fenómeno es inusitadamente violento, lo que ha llevado a crear una legislación específica para este tipo de conflictos. En ella se contempla el uso de tornos eléctricos, video-vigilancia y la inclusión del nombre del comprador y su asiento en la entrada. Todo ello para facilitar la tarea de identificación de hooligans. Más aún, en el Estadio Olímpico de Roma se han instalado unas sillas especiales llamadas "anti-hooligans" que no pueden ser arrancadas y tiradas. Se encuentran en una parte del estadio, con el propósito de recibir a las aficiones de equipos ingleses.
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